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20.11.08 - 17:21 -

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El déficit hídrico de la cuenca del Segura superará los 1.000 hectómetros cúbicos en el horizonte 2030-2050 a causa de los efectos del cambio climático, ya que el caudal circulante no llegará a los 400 hectómetros de los 1.500 necesarios para cubrir la demanda de agua en esta ribera.
Estos datos han sido expuestos hoy por el catedrático de Análisis Geográfico y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad Jaume I de Castellón (UJI), José Quereda, que ha elaborado el estudio "Evaluación del cambio climático y su impacto sobre los recursos hídricos de las cuencas del Segura y el Júcar", a petición de la Fundación Agua y Progreso.
En la presentación del estudio también han estado presentes el director de la fundación, José Alberto Comos, y su subdirector, Jesús Castellano.
A su vez, la ribera del Júcar necesitará 3.670 hectómetros cúbicos para abastecer a la población y a los cultivos, si bien el caudal apenas alcanzará los 2.500, ha detallado Quereda.
El agua que circula en las cuencas del Júcar y del Segura apenas supera los 3.800 hectómetros cúbicos en las actualidad, ha indicado.
El déficit hídrico pronosticado por este experto vendrá dado, según él, por el aumento de las temperaturas, que subirán un grado centígrado, y el descenso de las precipitaciones en un cinco por ciento en los próximos 50 años.
Además, el aumento de la temperatura propiciará que el agua de lluvia recogida en las cuencas se evapore en mayor medida, por lo que las escorrentías (lo que queda de las precipitaciones tras la evaporación) serán menores en esas cuencas.
El experto ha indicado que, por lo contrario, la tendencia de las precipitaciones en la cuenca del Ebro apunta a que lloverá más que ahora.
Asimismo, el catedrático ha explicado que el cambio climático es consecuencia del aumento de "la actividad solar, sin negar el efecto invernadero".
Los datos recogidos en el informe dirigido por Quereda han sido obtenidos a través de 50 observatorios de la Agencia Estatal de Meteorología en la Comunitat Valenciana y en la Región de Murcia y corresponden al último medio siglo, lo que ha permitido al experto hacer una proyección para los próximos 50 años.
"Las temperaturas mínimas han subido el doble que las máximas", ha destacado el catedrático, quien ha considerado "sorprendente" esta dato porque, según él, no existe explicación para ese fenómeno.
Quereda se ha mostrado reticente ante las previsiones del Intergovernmental Panel of Climate Change (IPCC), que auguran un aumento de cinco o seis grados para dentro de 100 años.
El experto ha comparado el clima con el cuerpo humano y ha señalado que "el aumento de un grado sería un resfriado, mientras que cinco o seis supondría una enfermedad terminal".
Por su parte, Comos ha expuesto que no se está "ante un holocausto climatológico, sino a tiempo de prevenir y poner solución a los efectos del cambio climático".
Tanto Quereda como el presidente de la Fundación Agua y Progreso, han apostado por los trasvases de cuencas excedentarias, como las del Ebro y el Ródano, para cubrir la demanda hídrica del Júcar y del Segura, y han considerado que las desalinizadoras pueden ser un complemento, pero no la solución.
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