La verdad es que el preparador fue muy tajante al declarar que ante el Huesca había sido «el peor partido desde que soy entrenador del Alicante», e incluso llegó a asegurar que «el equipo ha dado a veces la impresión de bajar los brazos».
Granero aseveró que a su el partido «estaba mal parido desde el principio con el gol y la expulsión de Peragón. Si con once nos cuesta ganar, imaginate con diez». Reconoció que «con el 0-2 nos mataron definitivamente».
El técnico valenciano manifestó que el partido de ayer «era una prueba de madurez, y no la superamos», aunque quiso agradecer al público su apoyo a pesar de la derrota: «Ha estado correcto. La afición del Alicante es muy agradecida».
Por su parte, Antonio Calderón, entrenador del Huesca destacó el nivel de juego desplegado por sus futbolistas, y aseguró que la expulsión de Peragón marcó el devenir del duelo.
















