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El dirigente galo, que va acompañado del presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, y del jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, lo va a tener muy difícil. Las autoridades rusas aseguran haber retirado ya su Ejército de Georgia y sostienen que las unidades que aún mantienen allí ocupan «zonas de seguridad», dentro de los dos enclaves separatistas y también en sus inmediaciones. Por ejemplo, en aldeas dentro de Georgia, a las que no se deja regresar a sus pobladores, y en ciudades de la importancia de Poti, Zugdidi o Senaki. Moscú interpreta que tal presencia militar está contemplada en el punto cinco del plan paz.
El segundo tema que la 'troika' europea planteará en el Kremlin es la convocatoria de una conferencia internacional para buscar la forma de «garantizar la seguridad» en Abjasia y Osetia del Sur. Así lo establece el punto seis del convenio, de acuerdo con la versión del documento que firmó el presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili.
En la redacción inicial, que según el Ministerio de Exteriores ruso es la que vale, se hace referencia también al estatus de las dos provincias.
Pero, como quiera que Rusia ya ha reconocido de forma unilateral la independencia de Osetia del Sur y Abjasia, poco le va a interesar a Medvédev un cónclave mundial sobre el asunto a menos que sea para arrancar a Tiflis una declaración firmada de que renuncia eternamente a emplear la fuerza para recuperar sus territorios perdidos.
Países soberanos
El Kremlin ha dicho que Osetia del Sur y Abjasia son ya, de forma «irreversible», países soberanos y, por tanto, cualquier acuerdo para el despliegue de una fuerza o, como desea la UE, para llevar a cabo una investigación debe tratarse con sus dirigentes. Moscú quiere que sus tropas en Georgia sean sustituidas por una «policía» de la OSCE. No obstante, en lo que se refiere al envío de una misión civil europea, podría ser el único apartado en el que Rusia haga alguna concesión.
Y es que las espadas están levantadas. Medvédev manifestó el sábado en una reunión de su Consejo de Estado, después de condenar una vez más las presencia de navíos de la OTAN en el mar Negro, que «tratan de presionarnos políticamente y eso no es ninguna novedad para nosotros». Por su parte, el primer ministro Vladímir Putin, declaró el mismo día que «sin nuestros recursos naturales Europa no podrá subsistir o le será muy difícil».












