El colectivo asegura que en este tiempo la ciudad ha asistido «atónita» a la «destrucción de cualquier lógica urbanística que priorice los intereses públicos y la convivencia sobre los intereses privados».
Las declaraciones de la concejal de Urbanismo, aludiendo a un PGOU «conservador» y con un «crecimiento muy lógico» invitan a pensar que puede limitarse a dar cobertura legal a «algunos planes indeseables, como el de Rabasa», indica.
















