El investigador titular del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Manuel Vargas, reivindicó ayer en Murcia que el estudio del cambio climático, en lo que se refiere a la biosfera, «debe seguir las mismas pautas que la investigación de los aspectos físicos de la atmósfera y del mar». Habitualmente se confunde tiempo atmosférico con clima.
En el Centro Educativo Torre Guil de la CAM se está celebrando el IV Congreso de la Naturaleza de la Región de Murcia y el primero del Sureste Ibérico. Importantes especialistas analizarán hasta mañana, el llamado «efecto invernadero» y demás factores ambientales, para conocer su posible influencia sobre el clima.
Manuel Vargas Yáñez, investigador titula del Instituto Español de Oceanografía, abrió ayer el congreso analizando el cambio climático en el Mediterráneo español. Según puntualizó, habitualmente se confunde el concepto de tiempo atmosférico con el de clima. «El tiempo atmosférico es una circunstancia puntual que puede variar y de hecho lo hace, de un año a otro en el mismo mes e incluso día, sin que eso pueda afirmarse que se está produciendo un cambio climático», aseguró.
Para establecer si el clima de un determinado territorio cambia, debido a las distintas variantes, «como es la acción del hombre o la importante influencia de los océanos hay que estudiar comparativamente periodos amplios de tiempo, nunca inferiores a treinta años».
Las diferencias entre la investigación oceanográfica y de la atmósfera se deben a que el muestreo de los mares «es muchísimo más caro, y no hay una conciencia tan clara de la importancia de monitorizar los mares e identificar las variables», señaló.
Para contribuir a la investigación del cambio climático en los mares, el IEO analiza toda la costa mediterránea, desde Cataluña hasta la parte más occidental de Andalucía, pasando por la costa murciana, donde hay una estación de muestreo en Cabo de Palos, dependiente del IEO de Los Alcázares. En el caso concreto del Mediterráneo, Vargas aseguró que hay una constatación «de que el mar se está calentando y que está aumentando su salinidad, como un reflejo del cambio climático que se está produciendo a nivel global», todo ello «a pesar de la carencia de datos y la necesidad de poner más sistemas de información».
Mar Menor
Sobre las repercusiones en el Mar Menor, Vargas dijo que es «un tema delicado», aunque aseguró que «si subiese el nivel del mar, La Manga quedaría anegada, y si subiesen las temperaturas, tendrían unos efectos nocivos sobre las especies». Vargas adelantó que «se proponen hipótesis y en el peor de los casos, se pueda subir el nivel del mar hasta 60 centímetros». Al respecto, confirmó que «ya llevamos acumulados 20 centímetros en los últimos 100 ó 150 años, y ya están hablando de 80 ó 90 centímetros, una cantidad importante como para que en La Manga pueda anegarse».
Por su parte, las temperaturas «subirían hasta cuatro grados centígrados para todo el planeta, con un margen de entre dos y seis grados», destacó.