Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Opinión

Edición Impresa

ESPAÑA VA DE P.M.

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Si algo está dejando evidente la crisis es que España necesita un nuevo modelo de corrupción. Desde que existe el capitalismo, los países bananeros (aunque éste sea de calidad por tener aún Canarias) siempre han necesitado un leit motiv económico que engordase a las diferentes castas de podridas sanguijuelas que mantenían. Eso era fundamental para los capitalismos del furgón de cola de la historia, faltos de estructuras, de cohesión, preparación, competencia, seriedad y otras cualidades nórdicas, por no hablar de la ética, a la que aquí siempre se ha llamado moral para distinguirnos del calvinismo. Para comerse un mendrugo había que tragar una corrupción de recrío permanente de nuevos ricos.
Desde hace cincuenta años (sí, el franquismo sigue, pero ahora con los falsos antifranquistas) nuestro modelo ha sido el ladrillo, el spainbrik, el top model del desarrollo, el no va más de la galaxia, un sputnik con perras/os, que hizo posible el PIB, Massiel, el Seiscientos y al viejo régimen travestirse en otro igual pero diferente, y que podríamos resumir con una frase: «Un franco, igual a 168 pelas». Un modelo del que los políticos, sus herederos organizados, tomaron el testigo, llenando las arcas, para financiarse y lucrarse a hinchaperros. Era el precio del nuevo boom.
Pues bien, cuando ese modelo de modelos de corrupción parecía agotado, vuelven sobre lo mismo con poceros buenos y VPOs buenas, y proponen una millonada de pisos más baratos, se supone que para abaratar el mercado, pero también para expropiar, urbanizar, sacar mordidas y maletines, explotar, cobrar impuestos y porcentajes (seguramente para utilizar en compensar los daños a las empresas que tienen la otra millonada de pisos sin vender). O sea, más de lo mismo, de Robin Hood invertidos y a interés compuesto. Es la corrupción retroalimentada. Y si no se les ocurre otra para seguir enriqueciéndose que la ya más que tiñosa y manida, es que no saben más o no la hay y que piensan repelar el pernil hasta el hueso. Es por eso que es urgente dotarnos de una clase política más fresca, con nuevas ideas corruptas, que encuentren nuevos chollos de cuyas migajas podamos vivir, porque, o se renueva la corrupción o no hay economía posible.

Vocento
SarenetRSS