Hoy, día 20 de noviembre, en muchas partes del mundo celebramos el Día Internacional de la Infancia; todos los países que refrendamos la Convención sobre los Derechos de la Infancia en 1989, tenemos un objetivo común promover el bienestar, la asistencia y la protección de los niños y niñas.
La infancia es un sujeto de pleno derecho, y con este objetivo trabajamos por cumplir retos como disminuir las cifras de analfabetización juvenil, de combatir de forma contundente el trabajo infantil, erradicar toda forma de explotación sexual de niños y niñas e impulsar políticas sanitarias que prevengan las enfermedades y pongan límites a las altas tasas de mortalidad infantil.
Los niños y niñas son más vulnerables, y la discriminación se acentúa segùn el lugar del mundo donde habitan. Seguimos lamentando la situación de pobreza en que muchos viven, sin hogar, sin protección jurìdica, en situación de abandono, de explotación, afectados por enfermedades que son prevenibles en muchos casos, inmersos en guerras y conflictos armados orquestados por los adultos, los abusos, reiterados, secuestros, etc, en definitiva, derechos de los menores violentados.
Nuestro compromiso político junto a la responsabilidad social y el marco jurídico y normativo, recogido, entre otros, en seis de los ochos objetivos del Milenio, dirigen nuestras políticas municipales a fomentar una educación de calidad y en igualdad, a promover la participación de los niños y niñas.
Los niños y niñas tienen mucho que decir y opinar, son el motor del cambio. Tenemos la obligación de fomentar y velar por su desarrollo físico, mental, social y su pleno potencial, sin olvidar que son niños y niñas que tienen derecho al juego, al descanso y al esparcimiento.
Uno de los principios fundamentales de la infancia es la educación y educar en valores. No sólo desde la escuela o desde del ámbito familiar sino desde el plano social: educar y formar a los niños y niñas como ciudadanos y ciudadanas solidarios, libres, tolerantes y responsables.
Actuemos todos juntos, de Norte a Sur, de Este a Oeste, sobre la realidad que no nos gusta, porque la realidad se puede, si se quiere, transformar.
Así expresaba esta idea Paulo Freire «Nadie libera a nadie. Ni nadie se libera solo. Los seres humanos se liberan en comunión».
Creemos ese nuevo derecho, el derecho a sonreír, a hacer feliz a los niños y niñas. Hagamos realidad el compromiso de cuidarlos, atenderlos, amarlos, ayudarlos a crecer. Fortalezcamos los sistemas de protección para salvaguardar sus derechos, y sobretodo, debemos ser capaces de generar igualdad de oportunidades para la Infancia, independientemente del lugar del mundo donde nazcan, de su raza, de su color de piel, de su género o de su religión.
Construyamos en Albacete ese espacio de derecho y convivencia feliz para nuestros niños y niñas y seamos solidarios también en su construcción fuera de nuestras fronteras. Es su derecho, es nuestro deber.
Carmen Oliver Jaquero es alcaldesa de Albacete