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Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no bajan la guardia en la lucha contra los malos tratos, de ahí que los agentes consideren que el problema no está tanto en los casos denunciados como en los que se sufren de puertas para adentro, en soledad. Y es que la lucha contra la violencia machista no deja un respiro ni a la Policía Nacional ni a la Guardia Civil.
Los agentes tienen que estar pendientes de 737 órdenes de alejamiento dictadas en la provincia de Albacete, así como de los teléfonos de emergencia que protegen a 95 mujeres. Albacete aún no dispone de un sistema para tener localizados a los maltratadores cuando tienen un permiso penitenciario porque está buscando el dispositivo más eficaz del mercado.
Así lo confirmaron ayer a este diario fuentes de la Subdelegación de Gobierno de Albacete, desde donde se confirmó que el GPS para controlar todos y cada uno de los movimientos del maltratador llegará a la provincia el próximo año.
Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado están pendientes en estos momentos de una mujer con riesgo «extremadamente alto» de sufrir malos tratos, a la que tienen que vigilar las 24 horas del día. No obstante, de las 95 mujeres con teleasistencia, es decir, con un teléfono que las mantiene en contacto con la Policía de manera ininterrumpida, hay también ocho que se encuentran en riesgo alto de sufrir malos tratos, lo que obliga a extremar las ya de por sí meticulosas medidas de seguridad. Desde que empezara el año, hasta el 30 de noviembre, se han registrado 470 denuncias en la provincial por maltrato.
Cabe señalar que para estimar el nivel de riesgo al que se enfrenta mujer, extremo, alto o medio, se aprecian distintos factores, entre los que se encuentran la violencia sufrida por la víctima, las relaciones mantenidas con el agresor, los antecedentes del propio maltratador y su entorno, circunstancias familiares, sociales, económicas y laborales de la víctima y el agresor, retirada de denuncias, reanudación de convivencia o renuncia de la víctima al estatuto de protección concedido. Posteriormente, y dependiendo del nivel de riesgo, su caso será estudiado con mayor o menos asiduidad: nivel extremo cada setenta y dos horas; nivel alto cada siete días; nivel medio cada treinta días y nivel bajo cada sesenta días.
Precisamente, la presidenta de la Federación Progresista de Asociaciones de Mujeres y Consumidores (Fepamuc), María Teresa Malagón, presentaba a los medios de comunicación una guía de malos tratos en la que se ayuda a las mujeres tanto a detectar al agresor como a identificarse como víctimas. En total, se repartirán un millar de ejemplares con el objetivo último de destapar los casos de malos tratos.
Los matices
En el documento se deja claro que la violencia machista no se resume únicamente a agresiones físicas, ésta también puede traducirse en daños psíquicos y sexuales. De hecho, Fepamuc ha atendido este año a más de 140 mujeres víctimas de malos tratos, la mayoría de ellas prostitutas e inmigrantes.
La mujer tiene que tener en cuenta, tal y como le recuerda esta guía, que la violencia no suele llegar de la noche a la mañana. Los expertos hablan de una serie de fases. Primero se empieza a acumular la tensión, luego llega la explosión violenta y, acto seguido, la fase de luna de miel en la que la mujer suele convencerse de que el agresor está realmente arrepentido y no lo va a volver a hacer. Pero el problema es que estos hombres son reincidentes y tras ese breve periodo de calma, una vez que ya tiene el perdón de su víctima, el agresor inicia una escalada de violencia que se va sucediendo hasta que no queda rastro de aquella etapa de luna de miel. La mujer se vuelve cada vez más dependiente y pierde las energías para defenderse.
Al final, la lucha de la mujer se centra en sobrevivir y en alejar a los hijos de las escenas más desagradables. Es la mujer quien tiene que reconocerse como víctima; dar el paso y denunciar.
Un hombre cualquiera
No hay que olvidar que el perfil del maltratador responde al de un hombre normal con características que lo convierten en un delincuente. Los agresores suelen ser manipuladores, peligrosos, tendentes a mostrarse ante las mujeres como víctimas, suelen ser obsesivos, celosos, coléricos, inestables y con la autoestima «muy débil».
Dentro del amplio abanico de maltratadores, la guía de Fepamuc distingue entre el maltratador prepotente y el camuflado. El primero es el más común, el que se conoce como machista. El segundo sería mucho más inteligente, un artista del chantaje emocional que la domina hasta convertirla en rehén de él.
Pero entre las víctimas también hay perfiles que se repiten. Cualquiera puede verse en esta situación, pero el abuso hace que se distorsione la imagen que tiene de ella misma. La que se denomina Teresa de Calcuta ha sido educada con más responsabilidades de las adecuadas a su edad. Estas mujeres se culpan de todo. Asimismo, la que responde al perfil de Cenicienta es una mujer superprotegida durante la infancia a la que no se la ha enseñado a ser independiente. Necesitan un hombre que las proteja y tome decisiones por ellas.
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