MUNDO
En Argelia, la acción de un kamikaze causó la muerte de al menos 44 personas, 42 de ellas civiles, al hacer explotar el coche que conducía frente a la puerta de entrada de la Escuela Superior de la Gendarmería Nacional de Les Issers, en la región de la Cabilia.
La explosión destruyó decenas de viviendas y comercios, y causó importantes daños en algunos edificios situados a más de 100 metros de la zona donde estalló el coche bomba. El terrorista suicida conducía un vehículo todoterreno, que hizo estallar frente a la escuela de Gendarmería a la entrada al pueblo a las 7.40, hora local (9.40 hora española).
En ese momento circulaban por la zona varios vecinos y también un autobús de pasajeros. La deflagración causó un cráter en la carretera y alcanzó los coches que se encontraban en las inmediaciones y el autocar. Una familia resultó completamente calcinada en su vehículo a consecuencia de la explosión y al menos otros cuatro automóviles más quedaron totalmente destruidos, según relataron testigos. Varios pasajeros del autobús fallecieron en el atentado, que destruyó también el muro de la Gendarmería y una vivienda. Entre las víctimas se encuentran varios candidatos a ingresar en la Policía.
De momento, ningún grupo ha reivindicado la autoría del atentado, uno de los más sangrientos perpetrados en el país. En los últimos meses, el este de Argelia ha sufrido la violencia de grupos de Al-Qaida. En diciembre de 2007, murieron 41 personas en un atentado contra las oficinas de las Naciones Unidas, en Argel. El denominado grupo Al-Qaida del Magreb Islámico asumió la autoría del sangriento atentado.
Masacre en Pakistán
Tras la reciente dimisión del presidente pakistaní, Pervez Musharraf, la situación se complica en la república islámica de Pakistán. Casi medio centenar de personas murieron durante el día de ayer. Un suicida hizo estallar la carga explosiva cuando un grupo de chiíes protestaba por la muerte de uno de sus líderes frente al hospital de la ciudad de Tank. La Policía de la provincia confirmó que 24 personas murieron y más de 20 resultaron heridas.
El movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), que aglutina a los grupos integristas del país, reivindicó la autoría a través de su portavoz, el clérigo Omar, quién aseguró que los atentados continuarán mientras el Gobierno no suspenda la operación militar en el distrito de Bajaur, fronterizo con Afganistán. En esta región, conocida como un santuario para los milicianos de Al-Qaida, han muerto ya más de 500 personas, la mayoría insurgentes, en dos semanas. De hecho, ayer las fuerzas de seguridad de Pakistán abatieron a tiros a 25 talibanes que habían atacado un control.
La violencia también azotó ayer Turquía, donde un terrorista murió y nueve personas resultaron heridas, entre ellas varios policías, a consecuencia de otro atentado suicida con coche bomba. Las autoridades apuntaron al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) como responsable de este ataque, aunque el grupo separatista lo desmintió.












