La SEGO define el aborto como «la expulsión o extracción de su madre de un embrión o de un feto de menos de 500 gramos de peso, que se alcanza aproximadamente a las 22 semanas completas de embarazo» (24 desde la última regla). A partir de entonces, «es posible la viabilidad fetal», cuanto más amplia sea la gestación, más posibilidades de sobrevivir tendrá el feto al nacer, según Bajo Arenas. «Tras ese plazo, debería llamarse destrucción o eliminación de un feto maduro o viable, pero no es un aborto desde las perspectiva médica», ha insistido.












