Si hace un año el indicador de percepciones que elabora el Instituto de Crédito Oficial (ICO) se situaba en una media de 92,7 puntos, al cierre de junio se quedaba en los 51,7 puntos, es decir, 41 menos en sólo doce meses cuando lo habitual en ejercicios anteriores era una variación intertrimestral inferior a cinco puntos. Es su valor más bajo desde que se inició esta serie estadística en septiembre de 2004, pero en la Administración creen que si ese recuento se remontase más allá «no se registrarían datos tan negativos hasta el anterior período de estancamiento, a principios de la década de los noventa». El resultado es que las compras particulares en el comercio minorista cayeron un 5,1% en tasa interanual durante mayo, el mayor descenso de toda la Unión Europea mientras las ventas de automóviles se hundieron casi un 18% en el primer semestre, su peor dato para este período desde 1993.
No obstante esa inseguridad, las empresas mantienen sus proyectos de expansión, así como las inversiones destinadas a incrementar su competitividad y productividad. Al menos, así lo señaló ayer el presidente del ICO, Aurelio Martínez, al dar casi por seguro que tendrá que aumentar sus cuatro líneas de financiación antes de que termine el año dado el elevado grado de demanda existente. En todas ellas se ha agotado más de la mitad de la dotación económica disponible para 2008.












